Sí, Roberto Benigni es el actor protagonista de La vida es bella. También es el autor de Pedro, un hombre al viento, publicado por primera vez en castellano por Albada Editorial, una obra que se acerca a la vida de san Pedro, el primer apóstol, y la recorre desde todas sus perspectivas. Con frescura y sencillez, pero sin renunciar a la profundidad, Roberto Benigni sigue los pasos de Simón hasta convertirse en Pedro, y de Pedro hasta entregar la vida por la fe. La prosa de Benigni es cercana y ligera, sin otra pretensión que acercar al lector común a quien también fue un hombre corriente, un cristiano que, en ocasiones, se sintió desorientado y torpe. Pedro, un hombre al viento no persigue otro objetivo que acercarnos a Pedro para descubrir cómo un pobre pecador, como todos los que habitamos este mundo, logró cambiarlo para siempre gracias a su determinación y a su confianza en Dios.
El cristiano contempla un ideal, pero solo Cristo encarna plenamente ese ideal. Los hombres miramos hacia él porque aspiramos a amar con la misma perfección con la que ama Dios. Sin embargo, al comprobar que no lo conseguimos, resulta fácil caer en el derrotismo o, peor aún, en la indiferencia. Pero sentirse amado por Dios no es compatible ni coherente con darse por perdido a uno mismo. El valor de Pedro, profundamente humano y, al mismo tiempo, santo, nos ofrece el testimonio de que, incluso siendo imperfectos, estamos llamados a empresas inmensas. Nuestras debilidades no desaparecerán mientras habitemos un cuerpo humano, pero permaneciendo fieles al amor que Dios nos tiene podremos ir puliéndolas y, en momentos de especial gracia, incluso llegar a vencerlas.
Roberto Benigni narra de manera extraordinaria la vida de un hombre que, después de haber mirado a Cristo a los ojos y de haber negado conocerlo a pesar de ser su discípulo, consciente de su propia deslealtad, no se dio ni por vencido ni por perdido. Gracias a su perseverancia y a su esperanza, dos mil años después podemos decir que formamos parte de su Iglesia y que su legado sigue siendo fecundo. Cristo encomendó una misión decisiva a quien, al comienzo de los Evangelios, no parecía más que un humilde pescador de Galilea con un escaso dominio de sí mismo. Sin embargo, caminando junto a Cristo, Pedro descubrió que también sus limitaciones podían transformarse en virtud. Al final del día —y, sobre todo, al final de un mal día—, la confianza en Dios se manifiesta en la convicción de que nuestras propias fragilidades pueden recorrer ese mismo camino.
Pedro, un hombre al viento es la historia de un hombre de la tierra que responde a una llamada del Cielo. Es también la historia de un hombre que nunca se rinde. El libro permite acercarse a la figura de Pedro, y la escritura de Benigni, que presenta la vida del apóstol con el ritmo y la intensidad de una novela de aventuras, mantiene vivo el testimonio del pescador de hombres. Precisamente ahí reside el gran valor de esta obra: es un libro dirigido tanto a creyentes como a lectores no creyentes con inquietudes espirituales. Permanece fiel al Evangelio sin rebajarlo y, al mismo tiempo, transmite con una pasión desbordante la vida de un hombre profundamente apasionado.





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